Marginalia. Novela desconocida - Contracultura - Literatura Marginal.
Marginalia
     
 

Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos
de
FEDERICO GONZALEZ FRIAS

(Avances)

ALIENTO

En la simbólica egipcia, el aliento suministrado por los dioses especialmente al faraón, el cual puede a su vez darlo a algunos de sus súbditos mediante el Ankh, que a su vez es símbolo de vida en todos los casos y Tradiciones utilicen o no este elemento simbólico egipcio. En el Génesis II, 7, puede leerse:

Insufló en su nariz aliento de vida,

lo cual es válido para las Tradiciones judía y cristiana y se refiere a la creación del hombre a partir de una escultura de barro. (Ver Vida).

VIDA

Regalo de los dioses a los hombres que estos han desestimado a lo largo de la historia. (Ver Soplo).

RESPIRACIÓN

Doble movimiento necesario para la vida análogo al aspir-expir universal, o sea, a las dos corrientes cósmicas presentes en la creación. Comunicación entre el microcosmos y el macrocosmos. (Ver: Soplo, Ankh).

Damos aquí un ejemplo de un ejercicio respiratorio muy sencillo:

a) Siéntese cómoda y correctamente. Así usted lo haga a la oriental (con las piernas cruzadas debajo de las asentaderas), o a la occidental (rectamente en una silla), es muy importante conservar la vertical.

b) Una vez relajado, cierre sus ojos e imagine un círculo, con su punto central destacado y su circunferencia. Mejor aún, si es posible construya previamente esta figura en papel, cartón u otro material y obsérvela fija y atentamente durante algunos minutos. Luego, con los ojos cerrados, proyéctela sobre un fondo imaginario. Concéntrese alternativamente sobre el punto central y la circunferencia. Sienta poco a poco el fluir de su respiración.

c) Figúrese que es usted el punto central de una circunferencia gigantesca. Ese círculo es una esfera, y usted es el centro y el eje de ella. Con su respiración ella se contrae y se dilata, desciende y asciende la energía, y se oscurece y aclara esa esfera al ritmo respiratorio.

Tómense entre 15 y 30 minutos en total para efectuarlos. No es conveniente fatigarse. No se ponga demasiado eufórico o se desanime por los resultados obtenidos. La persistencia diaria es necesaria y el mejoramiento en este entrenamiento es progresivo.

SOPLO

Se entiende como el soplo o aliento vital. Imagen de la vida. En magia soplar sobre una persona es bendecirla, y, si ésta es un difunto, bendecir su viaje de ultratumba.

El soplo que emite el Ankh (ver) colocado frente a la tumba del difunto, o igualmente bendiciendo a un dios o recibiendo con él la energía del panteón es lo que significa un crismón en el cristianismo, o el ojo de la aguja según la propia enseñanza de Jesús. (Ver Crismón).

ANKH (egip.)

Cetro egipcio de poder que el Faraón portaba en sí representando la soberanía real y que aparece también en manos de los dioses del panteón porque significaba el aliento vital y la espiritualidad encarnada en lo más hondo del corazón. En este segundo caso puede verse en algunos monumentos funerarios, sea quien sea el que lo empuñe, como siendo capaz de introducir energías a través de la boca del cadáver y que este recupere así el aliento, es decir que se le ayuda en el proceso de resurrección de su alma, en el camino iniciático que el difunto prosigue hasta su fin. (Ver Resurrección).

RESURRECCIÓN

Como en el caso de la encarnación, este término es muy propio de la religión católica y se refiere a la resurrección de entre los muertos de nuestro Señor Jesucristo. Igualmente la gnosis actual toma este término como la vida después de la muerte del mundo profano, que se realiza a través de los espíritus intermediarios, como son los expresados por los símbolos. Este nacer de nuevo a otra realidad es visto como una resurrección a un distinto nivel de conciencia, o a otro plano vital. El neófito renace de sus propias cenizas como lo hace el pájaro Fénix, siendo éste el acceso a una vida diferente.

En alquimia esta palabra es equivalente a aquella de transmutación, renacer que se produce en tres planos diferentes, y que por lo tanto no sólo incluye el renacimiento, sino incluso una segunda muerte que da lugar a un tercer espacio nuevo. Este proceso, rebatido en el tiempo, es un viaje por etapas en busca del cielo de las ideas, o sea del Arquetipo, tal como Platón lo concebía. También para este autor, debe salirse de la caverna donde las figuras proyectadas sobre sus paredes parecen darnos la idea de la realidad, aunque sólo son sombras ilusorias. Salir de la caverna, o renacer, es enfrentar al hombre nuevo a través del proceso alquímico de transmutación, que como su nombre lo indica, requiere del cambio total del ser anterior para regenerarse en una auténticamente nueva criatura, o acceder a otro plano de la conciencia individual. Resucitar de entre los muertos es pues el nacimiento a un tiempo nuevo, sin ningún parangón con lo conocido anteriormente. De hecho, este es el proceso de cualquier iniciación cuyos objetivos no difieren de los postulados alquímicos.

Y cuando se habla de una regeneración se está manifestando la totalidad del hombre como tal, sin fisuras ni posibilidades no efectuadas. Este proceso es llamado entre los hindúes la realización espiritual, en la que tampoco ninguna parte del ser queda ausente.

Meta de todos los sabios, artistas y hombres de Conocimiento, es a su vez un fin y un comienzo que se produce innumerables veces a lo largo de esta difícil vía, comparada en el cristianismo con una puerta estrecha. La realización espiritual, el nuevo hálito vital, el auténtico nombre, es, bien mirado, la libertad total que se consigue mediante la efectivización de posibilidades dormidas, o desconocidas, y ha sido reconocida unánimemente por todos los pueblos y sus culturas. (Ver Aire).

AIRE

En cuanto hálito vital el aire se identifica con la respiración universal, o alma del mundo. Dadas las correspondencias y analogías que toda cultura arcaica establece entre los distintos aspectos de la realidad, el aliento vital del cosmos se vincula con el aspir-expir individual, signando todo lo que permanece vivo. En ese sentido el ritmo de lo vital es una constante siempre verificable, un ejemplo perfecto de las leyes de la armonía cósmica. La inspiración es una saturación de las energías universales, el alimento básico; y la expiración una entrega al Ser del mundo.

Esaugetuh Misse, cuyo nombre significa "dueño del aliento" o "el que trae la vida", es el dios del viento y asimismo la deidad principal entre los creeks americanos.

El hálito vital está íntimamente vinculado con la sangre y por lo tanto precede al fuego existencial. El soplo divino es equiparado a veces a la voz de la deidad, al sonido primigenio, y a su posterior manifestación, la luz, uno de los atributos del sol y del fuego. Los distintos sonidos de flautas, silbatos y el sonido ritual del caracol expresan al viento, mientras que tambores y atabales testimonian el ruido de la tormenta y el trueno. El sonido ritual, en cuanto es secuencial y también contrapuntístico y reiterativo significa igualmente el tiempo, el ciclo y el devenir.

En muchos ritos precolombinos el soplo es manejado por los chamanes para la curación espiritual –y física– y entre ellos destacaremos el aspir y expir del tabaco, tal vez la planta más sagrada y común a todas las culturas precolombinas. El insuflar la vida es propio de los númenes y por lo tanto todo lo tocante al aire es automáticamente sagrado. Lo que está animado respira y en tal sentido puede recordarse el spiritus de los romanos y el pneuma de los griegos; el aire es un misterio evidente sólo perceptible por sus efectos manifestados; lo aéreo y lo volátil son sinónimos de una realidad otra.

2. Uno de los cuatro elementos constitutivos de la naturaleza conjuntamente con el agua, el fuego, y la tierra, presentes en la Tradición Precolombina especialmente en los mitos creacionales de las grandes eras. Como el fuego, es elemento activo, mientras la tierra y el agua son pasivos, y suelen oponerse en forma cruciforme, dos a dos. Debe relacionársele por un lado con el viento y por el otro con el hálito vital, con la respiración del cosmos. Esta doble interpretación no se contradice, sino que se complementa; como dios del viento anuncia las lluvias y su soplo vivificante predice y produce la llegada de las aguas y el mantenimiento de la vegetación. También es un dios terrible cuya misión es destruir todo lo que está a su paso para permitir la regeneración de la tierra; este es el caso de la deidad unípede y helicoidal llamada Huracán por los indígenas de la zona del Caribe, famosa por sus ciclones. El dios supremo del panteón azteca, Quetzalcóatl, representaba este elemento, bajo la forma de Ehécatl al igual que otras deidades análogas de la América indígena. Por ese motivo se le suele ver como el primogénito de los dioses –y un dios emparentado con el sol; junto con sus hermanos o compañeros marcaba los dos puntos solsticiales y los dos equinocciales y los elementos correspondientes; según el cronista Sahagún,

cuando a él le pareció, sopló, y engendró a este Quetzalcóatl.

Es sabido que las eras, llamadas soles, estaban emparentadas con los elementos; el sol de aire es el que encabeza la ronda en la famosa piedra del sol. Se lo encuentra ubicado al este, y seguido al norte por el fuego, al oeste por el agua y al sur por la tierra según el curioso orden que se expresa igualmente en códices y documentos. Quizás el atributo más característico de esta deidad es su pico de ave, asimilada al aire, que lo caracteriza como un espíritu intermediario entre cielo y tierra, y por lo tanto un dios atmosférico.

Recordemos aquí que el aire es el medio por el que se expande el sonido, se transportan los mensajes y se efectivizan las "audiciones". También es el vehículo de la luz e igualmente en él se propagan todos los olores; es casi intangible, sutil y misterioso, un agente conocido de lo desconocido. Es de observarse que los dioses educadores, Viracocha (en Perú) y Bochica (en Colombia) van "yéndose", "abriendo caminos", por lo que se los ha considerado peregrinos y hasta "predicadores", para finalmente desaparecer de manera misteriosa como el propio Quetzalcóatl-Ehécatl. Éste, como casi todos los dioses del viento, no sólo está en vinculación con las aguas, y con los dioses como Tláloc relacionado con la lluvia (dupla tan evidente en Teotihuacán), sino igualmente con el relámpago y el trueno y asimismo con el fuego, pues él es el que sopla para avivarlo haciendo crecer la chispa producida por la fricción de dos pedernales.

3. Todos los gases están en estrecha relación con el elemento aire; también el flato es una forma del aire y como tal antecede a la evacuación, así como el trueno anuncia las tormentas. Debe considerarse siempre que las culturas primitivas y/o arcaicas no tienen los prejuicios occidentales higiénicos y morales al respecto, sino que consideran al hombre como parte de una totalidad. La diosa Tlazoltéotl o Chicomecóatl (la comedora de inmundicias) del panteón azteca, además de poseer otros atributos es la que se hace cargo de las "inmundicias" y la "descarga" que produce toda confesión, como bien lo entendieron los primeros cronistas europeos.

La respiración es un proceso fundamental en el ser humano y en toda la creación que participa del mismo hálito vital. Para los navajos el viento ocupa un lugar central en su cosmogonía como propagador de la existencia, manifestación visible del padre cielo, y como fecundador de la madre tierra por el semen que expresan las lluvias.

Permítasenos aquí citar la Tradición hindú, como ejemplo de la universalidad de los símbolos, concretamente Rig Veda 10-16813 (ver Pneuma):

¿Dónde ha nacido y de dónde viene?
Hálito de vida de los dioses;
dios que va donde quiere;
tememos tu soplo impetuoso,
pero ¿quién conoce tu rostro?

PNEUMA (gr.)

Término de la filosofía corriente como aliento necesario que ordena el Universo.

Soplo o espíritu que anima el concierto universal, también es el vapor del suelo que inspira a la pitonisa délfica. Asimismo es el aire caliente que emanado de un fuego vital recorre todo el cuerpo como un dios o un espíritu infatigable.

El hombre pneumático es un ser nacido de ese espíritu y por lo tanto un individuo especial, extra-ordinario por un grado de conocimiento más alto en su relación con los misterios.

2. Hálito vital análogo en el macrocosmos al alma del mundo.

Ligado como elemento al aire y fundamentalmente a la respiración, es la manera que el hombre tiene para conectarse con el concierto universal, como llevamos dicho. (Ver Prâna).

PRÂNA (sáns.)

Según la Tradición hindú, en su acepción más habitual, significa propiamente "soplo vital", pero en ciertos textos védicos, lo que se designa así se identifica en principio, en sentido universal, con Brahma mismo. (Ver Respiración).

Hefesto, Vulcano, Prometeo
(aquí)

 
     
 
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